Todo pueblo tiene una historia, y sobre el mio, hasta estos dias, no habia sabido nada acerca de sus primeros pasos…
Mi sorpresa fue encontrar un fondo de publicaciones antiguas… sobre mi TAN APRECIADA, Sueca…
En ellas encontré lo que fue un día, esa ciudad entre campos de arroz, la cual, antiguamente, solo era un pantano, y gracias al esfuerzo y trabajo de la gente, a base de “CAÑAS Y BARRO”, formaron el suelo de Sueca. Un pueblo nacido de la gente, que más adelante, gracias a las aguas del Bravo rio Jucar (Xuquer) y sus arrozales, apoyaron una sociedad unida por el trabajo y la cooperacion.
Y no es que todo esto haya desaparecido… el pueblo de Sueca evolucionó hacia una sociedad interesada primeramente en la agricultura, y no en el comercio que de ella se pudiera sacar, sino de las mejoras en lo que al proceso de sembrado, cuidado etc…
Esto es lo que a mi parecer hace a mi pueblo interesante… su poco afan por lucrarse, por engrandecer de forma comercial, hizo que se centraran en la educación y porvenir de las nuevas generaciones. Y despues de una guerra que enfrentó a familias, hermanos, amigos, etc… todavia se siente una cosa diferente al pisar este suelo.
Es como si las llanuras donde se encuentra el cambiante aspecto del arroz, protegieran un corazón, que meticulosamente regulara todo un cuerpo… y este, protegido por su propia sangre…
Las ciudades, en continuo contacto con otros pueblos, parecen esparcirse, no acabar nunca… Pero Sueca, recoje la energia que suelta, haciendo que el visitante quede hechizado por un aura de positividad y hospitalidad, extraña en estos tiempos de individualismo.
Cojiendo un tren desde la estacion del Norte de Valencia, saliendo en direccion a Gandia, van pasando pueblos y ciudades, unidas por una sola calle, pero al pasar Silla, el paisaje realmente conmovedor (yo diria sobrecojedor) de los arrozales, hace que todo el mundo se sienta como en casa, como si una extraña fuerza pudiera empezar a recorrer desde los pies hasta la cabeza, y luego se prolongara al cielo…
Al llegar a la estación de Sueca, el parque de la estación es un oasis de palmeras y árboles, un jardín que fue el primero de toda la ciudad… No sabes si mirar a la derecha o a la izquierda, pues a un lado de este magnifico jardín, se encuentra el asilo de los ancianos, diseñado por el arquitecto Buenaventura Ferrando Castells. Una de las mejores joyas que posee Sueca, pues el modernismo dejó una huella profunda con sus forjados de espirales, y columnas retorcidas, en una ruta que pronto estará plasmada en un libro que no dejaré de recomendar.
Aida (nostalgica)




[...] de arroz, y los campos de arroz, son realmente PANTANOS, antiguamente como dije en la entrada “El Sueco” , esta zona era la ALBUFERA o como los árabes dicen el pequeño mar de Valencia. Por lo tanto, [...]